lunes, 13 de mayo de 2013

Borrador del marco teórico de "Tipografía en la cultura libre"


La llegada de la computación al mundo entero se dio de manera sorpresiva. De repente, tareas laboriosas y complejas se resolvieron en minutos o segundos, los procesos se aceleraron y por consiguiente la vida; y muchos productos de elaboración compleja se tradujeron a un código binario que los almacenó y destruyó su contenedor físico (música, imagen, video, documentos, etc.), se pudieron hacer tantas copias de estos productos como se quisiera desde la comodidad de la casa y la oficina, sin embargo esta comodidad llevó a una brecha entre quienes manejaban este nuevo conocimiento computacional y lo demás que lo consumían, se fue perdiendo la noción del valor de las creaciones y se supuso que los contenidos al ser fáciles de copiar se podían convertir en dominio público pues todo el trasfondo de creación se desconocía. También hubo quien se percato de esto desde otro enfoque.
Las creaciones servirían como una carta de presentación, una demostración de la capacidad de creación, que se repartirían gratuitamente y donde la ganancia sería la proyección y reconocimiento al creador que llevaría a otros individuos a buscar sus servicios. 
La posibilidad de contención de tanta información y capacidad de resolución de tareas que suponía una computadora llevó a la germinación de una transformación social inmediata, incluso antes de que la primer computadora de escritorio, precedente directo de las actuales computadoras (con interfaz gráfica, teclado y mouse)  saliera al mercado (1984), en el sentido de la capacidad de cooperación que todas las personas podían tener en la generación de software. Menciona Richard Stallman, fundador del movimiento de software libre:  “Cuando empecé a trabajar en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) en 1971, pasé a formar parte de una comunidad que llevaba muchos años compartiendo software. El hábito de compartir software no se limitaba a nuestra comunidad en particular; es una práctica tan antigua como los ordenadores mismos, así como compartir recetas de cocina es tan antiguo como cocinar. Nosotros, sin embargo, lo hacíamos en mayor medida.”
Con este antecedente, Stallman se percató a inicios de los ochenta del domino que querían ejercer las empresas sobre la producción de software, lo que convertía a los usuarios en “esclavos” de los designios empresariales, imponiendo sus criterios sin permitir que el usuario eligiera las características del software que necesitaba, para Stallman: “Los usuarios de ordenadores han de ser libres de modificar los programas para ajustarlos a sus necesidades y de compartir el software, porque la cooperación con los demás constituye la base de la sociedad.”.
Desde esa perspectiva la masificación de la computación llevó a muchas personas a replantearse el modelo cultural en el que estaba basada la sociedad, pues la incursión de la computación supuso un cambio en su modo de vida, incluso aún hoy se sigue estudiando el impacto que internet tienen en nuestras vidas y todavía no es claro el que tendrá en el futuro.
En materia de comunicación visual el desarrollo e implementación de software fue un parteaguas en la manera de producir, es bien sabido lo engorroso que eran muchos de los procesos de creación antes de la llegada de la computadora personal, redujo de manera drástica el número de herramientas físicas que requería el diseñador gráfico y las sustituyo por programación que cumplía en apariencia la misma función, con “en apariencia”  me refiero a la diferencia que supone, por ejemplo, un trazo de lápiz sobre un papel, a la generación de una curva de Bézier por medio de algoritmos matemáticos en un soporte de pixeles comandados por instrucciones de encendido y apagado, lo que lleva a muchas personas a argumentar que nunca serán lo mismo estos dos tipos de trazos,  por toda la carga sensorial, perceptiva y demás, y que nunca nos podremos librar del cuaderno de dibujo. Sin embargo esta no es la cuestión aquí.
La tipografía tampoco se libro de la alteración de sus procesos, sin embargo no fueron en primera instancia las necesidades de la tipografía las que generaron este cambio, sino las necesidades de la computación misma las que requirieron adaptar la tipografía a la nueva tecnología, de una manera meramente funcional dejando la estética de lado, que pronto también se adaptaría.
Recordemos que la tipografía contiene las representaciones gráficas de los sonidos básicos sobre los que se construye el lenguaje (en el caso de alfabetos occidentales) que es nada más y nada menos que el contenedor de las formas de estructuración de conocimiento y del conocimiento mismo de las culturas.
Además de representaciones de símbolos tan arraigados en cada cultura que el intento de cambiarlos podría resultar sencillamente desastroso.
Así que adaptar la tipografía a la computación parece bastante importante ¿no?
Una libertad que se tomaron los programadores fue de dotar significados diferentes a los que estábamos acostumbrados de cada carácter, incluso inventaron nuevos.
La tipografía tuvo que sufrir una reestructuración drástica en los inicios de la computación, pues estaba compuesta de trazos bidimensionales sobre superficies planas. A través del dibujo los trazos de las letras podían ser tan caprichosos o geométricos como se quisiera, sin embargo en materia computacional, la unidad mínima de creación es y sigue siendo el pixel, el pixel en computación, a diferencia del punto y la línea, componentes más básicos de la representación gráfica, esta sujeto a una forma concreta, el cuadrado. Así que la tipografía tuvo que adaptarse a esta forma de representación mínima y sujetarse a rejillas invisibles de cuadrados que suponían un reto para los trazos curvos, hasta la llegada de las curvas de Bézier.
Esta limitante acarreo también muchas otras virtudes, como la capacidad de adaptación de la tipografía a diversos tamaños desde un solo archivo, capaz de ser reproducido y copiado infinidad de veces, pues la tipografía se convirtió en un producto más sin cuerpo, compuesto solamente por unos y ceros, lo que cierra el círculo y nos lleva al principio y a la pregunta principal ¿Qué implicaciones, beneficios y riegos tiene la distribución libre de la tipografía y como contribuye a la cultura libre? 

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